Temporada del Palau de les Arts. «Fidelio», de Beethoven. J. Wilson, J. Kaufmann, S. Milling, R. Lloyd, Y. Nikitin, S. Trattnigg. Dirección musical. Z. Mehta. Coro y Orquesta de la Generalitat Valenciana. Palau de les Arts. Valencia. 22-VI-2011 |
Pocas representaciones son capaces de incorporarse a la memoria musical
de quien lleva cuarenta años presenciando una tras otra, pero este «Fidelio»
valenciano es una de ellas. Se trata de una reposición de 2006, por tanto de
los inicios del teatro. Entonces Calatrava aún no lo había terminado del
todo y no pudo ofrecer su diseño completo. Ahora se han podido ver muchos
detalles y, en especial, los numerosos efectos proyectados. Una produción
estéticamente elegante en la que apenas sucede nada, pero que enmarca
perfectamente la partitura. Para que una función quede en la memoria
no sólo ha de contar con un reparto redondo, sino que ha de pasar algo más.
Ese toque lo aportó directa e indirectamente Jonas Kaufmann.
Él era
la estrella, pero su presencia supuso una inyección de competitividad en sus
compañeros, que debieron pensar: «¡Aquí también estoy yo!». Y vaya que lo
estaban. Impresionante el tenor desde su nota inicial, emitida en piano para
agrandarse de forma impactante. Su timbre, personal, oscuro y atractivo,
penetra por todos los rincones del teatro. Modélico el decir, muy propio de
un liderista. Él y Jennifer Wilson cantaron muy acoplados su duo.
Ella ofreció un Fidelio que superó la complicada tesitura con pleno dominio
de agudos y fortes. Otra cosa es que su físico no de la imagen del
personaje.
Mehta se entrega Formidable Stephen
Milling, tan bien como en su día Salminen, y casi en la misma línea el Don
Fernando de Robert Lloyd o el valiente Pizarro de Yevgueni Nikitin. Pero,
por encima de todo ello, estuvieron coro, orquesta y director. Mehta tuvo
una de esas noches en las que se entrega. Que una Leonora III obligue a
levantar por dos veces a los músicos en medio de un acto no se presencia
cada día. Soberbiamente tocada y con profundidad. Admirable también el coro.
Una función de las que un teatro puede mostrar con orgullo. Y, a cuento, un
consejo para los responsables culturales de la Generalitat: tienen un coro
magnífico y la mejor orquesta de España. Por cierto, por el teatro
deambulaban Domingo, Pretre, Kaufmann... ¡Como si el Festival del
Mediterraneo fuese Salzburgo!
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